jueves, 31 de julio de 2008

1' 44"


See the Dwarfs an' see the Giants
which one would you choose to be
And if you can't get that together
here's the answer, here's the key
You can freeze like 30 century man
like a 30 century man
I'll save my breath and take it with me
till a hundred years and so
Shame you won't be there to see me
shaking hands with Charles de Gaulle

Play it cool an' seranwrap all you can
like a 30 century man
you can freeze like a 30 century man
like a 30 century man
___




Scott Walker, interpretando 30th Century Man, 1969, pertenciente a Scott 3

miércoles, 30 de julio de 2008

Fotos

John Ashbery, a principio de los '80.



Dos millones de violadores

Como un pelo cayendo sobre la arena
la dirección del remitente es vacío
o apertura;
cada quien sigue su camino
y por él avanzamos.

Las estrellas se mueven en sus oquedades.
Dios patrulla el fondo del mar,
pone a los caracoles dóricos por encima
del nivel de la escalera de incendios.
Nos ve venir
y pega la vuelta a la esquina.

Los hombres de cartón se abandonan en sus almacenes
hasta que se deslicen las horas,
nos sirvan té y helados,
todos secuaces en el pequeño negocio.

Dimos curso a estas órdenes
una y otra vez, dice esto, exportando nuestros despojos
hasta los límites del imperio.
Aún así, sin falsete,
el pájaro chilla en el oído.

(texto perteneciente a Where Shall I Wander)


El joven Ashbery, en los tiempos de sus expermientos en prosa. 1970.

domingo, 27 de julio de 2008

Nuttall & Yépez & Bey

Y en eso, Yépez es único. Esa manera de decir lo que pocos quieren, pero no pueden, y apenas consiguen, decir, ese algo más que una forma de administrar el talento. Y para eso está también el neoyorquino Hakim Bey, creador del Inmediatismo, en el que plantea la posibilidad de un “anarquismo ontológico”. A veces se le va un poco la mano y se pasa de epicureísmo. A cualquiera le pasa: es como un lugar común, y encima pandémico. Pero bien, sigamos. ¿Qué es el inmediatismo?: la transmutación de la cultura basura en oro contestatario, según diría Ximo Brotons. No estaría mal. Aunque el fondo, como dice Heriberto Yépez, todo trata de dotarle a la cultura de "nuevos centros temporales". De todas maneras, siempre habría que releer ese gran y extravagante libro de Jeff Nutall, llamado "Las culturas de posguerra (Bomb Culture)". En un pasaje de ese texto se explica que los artistas "estaban conscientemente decididos a destruir la sociedad". Esa sociedad, precisamente, encontró (sin buscar exhaustivamente, es decir, aquellos que formalizan la idea siniestra o no, de la sociedad) una forma más efectiva que la cancelación física, o la amenaza, para frenar esa inminente destrucción del paraíso recobrado: los compró, de las múltiples maneras en que puede adquirirse artistas que vociferan, durante años, lo que alguna vez, algún año, lustro o década, harán en nombre de muchos, incluso ellos, o no. Decía Nuttall (un crítico y artista que vio el ascenso y caída del lenguaje simbólico como efecto, y a la vez la aparición de renovados huevos de la serpiente) que en algunas zonas "el dinero era tan abundante que el robo era una forma de integridad". Y bien, para Yépez, en su artículo Caducidad de la contracultura, el siglo XXI aún no llegó, e incluso, existe el peligro cierto de que sea hurtado. Ojo. Attenti.

"No hay niebla, lo veo todo con mucha claridad"

2. Una guerra


También habían ido, pero no de esa forma,
noche tras noche, en una kermesse sin fin,
imaginando el espectáculo que estaba a la vista,
hasta el momento que ella decía que no tenía sentido
decírmelo, porque las obras modernas hacían
que uno se desvistiera, y se fuera con todo
lo puesto a la cama. Así la luz encendida
en la mesita ídem, donde había una mandarina
pelada para cuando volviera. Nadie
me acompañó a tomar el micro aunque
escuchara cada uno de sus pasos. "En realidad,
nunca estudió. Era un chapucero", decía,
y me ganaba el anochecer. Quizá se alegró
de que fueran mal las cosas. Solía repetir
lo difícil que era para una mujer estar sola
en el mundo con tres niños (uno doble).
Ahora plantan un espía en casa, pero
ya se había desembarazado de golpe
de una au pair y ese espía, decidida
a no dejarse arrastrar por la guerra.
En mi presencia no la mencionó; no sabía
qué hacer con ella; y como no conocía el odio
admitía cualquier postura. Y bien, es
la representación de "lo que se ve", todo
muy elástico. "¿Es así?"; "Si"; "¿Cómo
lo sabés?"; "No hay niebla, lo veo todo
con mucha claridad" (Wittgenstein).
Porque conjetura que no hay razones
para la conjetura; lo natural es pensar
en lo que vemos, dijo Ludwig; decía.
La había tomado como un hecho. Sin embargo
este patriotismo es inmaduro, porque ella
era más importante que toda la Argentina.

"Este mundo fue dispuesto tal como debía ser"

1. Miseria
"Mantuve en mi mano largo tiempo
el auricular. Dios mío, por lo menos
el respirar de una mujer". Los posos
del café, el cubo de basura, el filtro limpio
donde colocar tres cucharadas. Lo que puede
ofrecer una persona por un calabozo, y sentirse
él mismo un soliloquio. Al pie de un muro
el movimiento se invierte: "la descripción
de sí mismo da paso a una vida abierta
y aclarada". En ninguna parte un lugar
de reposo. "Este mundo", decía Lartichaux,
"fue dispuesto tal como debía ser", dice
Shopenhauer, "para poder existir", agrega
Alfred Kern. Hay una voz baja y se escucha
tararear Tantum Ergo, aunque sólo masticaba:
"irresponsable", "burgués histérico", "miserable".
Se trataba de un niño, sabía cómo dirigirse a él.
Lo que no concibe es imaginar que un huevo
perjudique a un niño de un año. Ahora se sentía
psíquicamente sano, sólo que algo nervioso.
¿Quién no quisiera pasar por un hombre
y encima parecerse? Ad absurdum, y se hace
añicos. Canetti: "o sobreviven todos o nadie".
Esto califica de circular a cualquier mutación
de fuga. La cosa histérica no logra escapar
de su encierro, y de todas maneras nos
recluimos tanto tiempo en un centro
que al final quedamos quietos. O ser como
Pascal, el explorador por excelencia de la miseria
humana. Y bien, ¿qué sería del orden cósmico
si uno respondiera sobre qué está pensando ahora?
Las masas cerradas del pasado, de las que
volveremos a hablar más adelante.
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Su foto, porque sí

Olivia Arteca (8 años) y su perro Scott (6 meses)

sábado, 26 de julio de 2008

La familia y seis

I

Habrase visto: el demo de luna
y la imitación del memo. Todo
poder a un accidente en el único
centro de una probable centralidad;

tengo en un pie cierta cosquilla
y en el casquete el ahorro de una quilla:
¿varados, nos? y por opinión decido
la reserva.

Hay un poder jamás sentido,
ni siquiera en la ribera y margen derecha
de un arroyo -pongámosle Müthel,
Salzburgo-, tierra de ángeles en la porfía
de SS masticados por 20 kilates
y de un oro tan puro que sería
rebajarse a las púas de esos campos
















II

Toda una vida bebiendo gaseosa
y una cartelería a voz fundida
diciendo “bebeme, así, bebito”.
Prefiero hablar a ser hablado,
porque sería menos difícil
refutar la ventriloquía
que el sentido de una voz propia,
por más interior que fuera.


III

Los saldos son los mismos:
denuncia, aparatos bucales
en un pasado siempre remoto,
el control ídem canjeando
opiniones a las que nunca
encontrará un pelo en la sopa.


IV

Pudiera ser más que humano,
pero “la vida se acumula
en las generaciones como peces
en un estanque y no desaparece
por completo cuando ellas des-
aparecen…”. Bebo a la salud,
por los de siempre, o aplasto
la copa. Otra copa.


V

Lo mismo el movimiento de la luz
en una lámpara de bajo consumo
y el desenlace impuesto por el viento
en memoria de nuestra vigilia.
Nadie facilitó la información,
y entonces duele verse mezclado
en esas figuras, sobre todo cuando
millones de estrellas reflejan
esos aspectos de la oscilación.

VI

Entonces, el retrato de mi abuelo
se recibe de trapecista, y pende,
como mi familia, de un hilo
imaginario. El vendaval irrumpe
en la casa y amontona de un golpe
los vidrios de la ventana: pepitas
a la caza del destello; parecen
embriones de una lumbre que no.
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Para Horacio y Martín, aquel poema y esta música.



Moby Grape, 1969. Del disco "Truly Fine Citizen", el tema Changes, Circles, Spinning.

jueves, 24 de julio de 2008

El maleficio

Las frases son memorables, por lo general, con relación a su contexto. Seguirán siendo frases, convertidas luego en máximas, después en axiomas y más adelante en sentencias. Esa es la cadena ribonucleica con que la tradición oral contemporánea (que existe, no sólo es privativa de los tiempos de Malinche) consigue aportar una noción funcional de cultura, para volcarla a la población. Pero también surgen otras frases salidas de contexto por la fuerza misma de su entorno; se trata de construcciones sentenciosas que involucran, al mismo tiempo, sentido, acción y retracción (es decir: la posibilidad de cancelar esa frase porque su principio de verdad está cuestionado). El ejemplo criollo es el siguiente: "No los une el amor, sino el espanto". Todo el mundo conoce el sentido de ese verso, que se popularizó gracias a la distancia cada vez más existente entre esa máxima y el lector. Releyendo El maleficio, de Hermann Broch, encuentro que el personaje de Wetchy explota desde el delirio místico, inaudito, y racista, cuando grita: "Son enfermos del odio y de las ansias de dominación, ellos y su prole, un odio femenino (...) no quieren trabajar la tierra, quieren poseerla para plantar en ella hipotecas. Y con argucia femenina y con intelecto femenino, han obtenido el dominio del mundo (...) las ciudades son la desgracia del mundo". Eso va como acontecimiento residual con el conflicto con el campo, pero también me recuerda el efecto de las palabras del criminal Luciano Benjamín Menéndez, que cree que el comunismo internacional está enquistado en el gobierno. Imagino la furia que le provocara la asunción de Sergio Massa, aunque el equilibrio ideológico, para Menéndez, debe estar asegurado: por un lado, un apellido ligado a la idea basal de la izquierda: la masa, pero por otro lado, la doble "s", acarreará recuerdos de un porvenir nacionalsocialista que nunca logró consolidarse. ¿O si? Al escuchar la diatriba senil del represor, todo se volvió la relectura del libro de Broch, el ascenso evangélico del loco de Marius Ratti, el chillón Wetchy, y una pregunta de, otra vez, Wittgenstein: "¿Podría uno imaginarse que una piedra tuviera consciencia? Y si alguien se lo puede imaginar -¿acaso esto no demostrará simplemente que toda esa imaginería no tiene ningún interés para nosotros?". Las nuevas frases a recordar serán párrafos completos de una renovada advertencia contra estos sujetos. Mantener la guardia, que las palabras de estos seres no impacten como nuevos maleficios.

Qué cosa, no?

"Sólo tú puedes saber si tuviste la intención", decía Wittgenstein en el recientemente reeditado Investigaciones filosóficas. Decía también: saber quiere decir que la expresión de incertidumbre carece de sentido. Por lo que podemos inferir que el desconocimiento es un valor del sinsentido que no necesariamente busca la certeza: sólo se trata de conocer lo que no se sabe qué es. Y lo cierto es que no sé si tuve la intención de creer en lo que ví o veo, o sencillamente lo que aparece es el movimiento de mi creencia que desarticula lo que pudiera ser, lisa y llana, un pedazo de sentido.
Y lo cierto, si es que "cierto" es una fórmula afimativa que implica un soporte gramatical, es que existe la posibilidad de entender como una manera de involucrarse con las creeencias. Y la creencia es presente, porque sucede como cosa fáctica, un ver para creer cuya verdadera (otra vez la concepción de "certeza") intención es proponer mirar como si estuviésemos realmente (again) mirando.
¿Cuántas veces, en el discurso, proponemos como cierto aquello que sólo es un mecanismo de comunicación? Escribimos tal mal como pensamos, es posible, probable, para no decir: es verdadero. El presente es tan cierto como la probabilidad de que una sentencia sea apenas la intención de un razonamiento.
Ya no sé si el presente es una de las maneras con que la realidad se reintegra o retiene su producción, que no es la creencia, ni el sentido; podría ser la suma de ellos, su punto de modificación, como de ebullición.
¿Qué significa -se preguntaba Ludwig- "tengo miedo"?

Más textos de Zlatko Krasni

2.

Hasta el amanecer el monstruo arrojó sus bombas
para convertir a los Serbios en zombies obedientes
quería hundir a la gente bajo la tierra
para devastar su fe, abolir su religión
hasta la madrugada arrojó bombas
miedo y furia en pechos florecientes
para que el reflejo de los cielos desapareciera de los ojos de la gente
porque aquellos cielos significaban para ellos más que el pan
hasta el amanecer arrojó bombas
y en el día con su lengua móvil de serpiente
para que el chillido de los pájaros se desvaneciera en los oídos de la gente
mientras el mundo se posiciona en medio de cables y concreto
Arrojó bombas toda la noche
sabiendo que no llegaría la ayuda humanitaria
porque quería poseer el olor de esta misma alma
para que su cuerpo oliese a humano también
::

I

Quien aun es nadie, ni concebido
no entallado, dividido en moléculas
de este ácido desoxirribonucleico,
que guarda la memoria del mundo

como él será en los días venideros
o como nadie lo había visto,
talvez el mundo aconteció antes,
o tal vez tiene que acontecer,

pues el mundo es él mismo sólo cuando
está cambiando, porque si escuchas
esta gente, oirás que al hoy están alabando,

y los que llegarán, son los
únicos que vienen para durar:
llevando ya
en si cada uno de nosotros.


Zlatko Krasni (Sarajevo, 1951), leyendo el poema "En vano", en el Festival Internacional de Poesía de Medellín, Colombia, 2001.

miércoles, 23 de julio de 2008

Correr la voz *

LLAMADO


Septiembre 1973, así hablaba Luis Losada:

“Hemos aprendido el legado, a fuerza de ‘no hay proceso que valga, sin retorno’.
Esto se llama hic et nunc.
No gato por liebre.
La diferencia no es de matices,
sino un hoyo en el que se aguzan
alforzas, varean sucesivos instantes
y se repiten, se sienten. Se siente.

Dónde estaban y con quién. Después que pasen los inviernos –dicen- volverán
las vacas gordas. Dicen: no queremos
que las vacas se atrasen en la parición.
Pero no somos responsables del desquicio.
No hay salida, y aún no convertimos nuestro número en fuerza.

Lo nuestro es una larga marcha. Estamos a pocos días de hacer realidad
un viejo objetivo”.
__________________________

CEPO


¿Pero antes existía? Todo parece apuntar a que la ciudad precedió a la ciudad.

Este pleonasmo
superior al despropósito del discurso pone a resguardo
una condición fundamental de las grandes ciudades: que ellas “no sobreviven
a los hombres, sino a sus formas”.

El estilo no es sólo la producción de lo que surge, sino de lo que escapa
y desvanece frente al modo
de vida de quienes habitan una gran ciudad. Y se profundiza en una continuidad, paulatina, llamada
por qué no
–y otra vez-
estilo.

Ej: la mirada de Wenders sobre Berlín puede no ser lineal, y no sólo por el restablecimiento del color
cuando despierta el Ángel de su invisible sueño de crisálida y reconoce de inmediato el sonido
de la comunicación o la frecuencia
de las sensaciones, sino, etc. Etc.

Es el caso de algunos movimientos abasteciendo de cierto tono a la levedad
y al tiempo
aquello anexo
lo fuese absorbiendo, hasta la palidez.
______________________
* Libro pequeñísimo e inédito. Pequeñísimo.