viernes, 13 de noviembre de 2009

Lambor, milnueveveintisietedosmilnueve




Leónidas leyendo Villas, de Partitas. Extraído de www.revistalamasmedula.com.ar____________________________


Villas


a Frantz Fanon

los chicos mueren como moscas
los chicos mueren como moscas

-Distrofia: primer grado segundo grado tercer grado
la leche no la ven la carne no la ven
sopa
sopita

Distrofia: malamente
desnutridos: primer grado segundo grado tercer grado
Nacido en 1925 en Fort-de France doctor en medicina se especializó
más tarde en psiquiatría

-Es cosa de agarrarse la cabeza pero
estas cosas hay que decirlas estoy
dispuesto a decirlas no
a gritarlas
Las proteínas que están metidas en la carne no están metidas en
la sopa sopita las proteínas necesarias no las ven
es cosa. Nacido en 1925 para no gritar sino decir
hay que decirlas
alimentados malamente

-El 65 por 1000 mueren como moscas sin proteínas:
la carne no la ven
la leche no la ven:
las proteínas de la leche son distintas pero tan necesarias
en Fort-de France 1925 en psiquiatría :

-Estos chicos tienen problemas de dislexia: afacia para la
lectura se sienten segregados rechazados: afacia

dis
lexia

dis
trofia

malamente:
no ven las proteínas que están metidas en la carne no la ven
las proteínas que están metidas en la leche no la ven
primer grado
segundo grado
tercer grado
tan necesarias


Los chicos mueren como moscas
los chicos mueren como moscas
mire señor aquí los chicos la laguna de aguas podridas
sopa
sopita
doctor en medicina
agarrarse la cabeza pero sin gritar estas cosas hay que decirlas
hace tiempo

especializado en no gritar hace mucho que dejé
el grito salió de mi vida el grito salió: nacido en 1925, en
Fort-de France más tarde en
decir distrofia
decir
estos chicos se sienten segregados se sienten afacia rechazados
afacia para la lectura tienen problemas
el grito salió dicho hace bastante tiempo que salió de mi vida
la laguna de aguas podridas con borde de basuras

-Un buzo tuvo que bajar a rescatar el cadáver del niño
los niños mueren como moscas
en la sopa no ven las proteínas en la laguna el 65 por 1000
allí juegan: las proteínas escondidas
la carne que no ven
las proteínas escondidas de la leche son distintas
tan necesarias
escondidas

dis
dis
trofia

dis
dis
lexia

dificultades afacia aquí
los niños juegan en el borde de basura de las aguas podridas
de la laguna sopa las proteínas escondidas escondidas
y mueren como moscas 65 mueren por mil
un buzo tuvo que bajar al fondo para rescatar allí escondidas

-Mire señor aquí
Doctor: en medicina. En el primer año no debe faltarles nada
primer grado segundo grado tercer grado

-En el primer año es como construir un edificio hay que ponerle los cimientos
sopa
sopita
los cimientos con sopa los cimientos en
los cimientos la leche no la ven los cimientos la carne no la ven
los cimientos: es como construir un edificio
malamente
se derrumba
los niños mueren como moscas en la laguna sopa aguas podridas 65
por mil se derrumban edificios construidos con proteínas
no las ven con dis-trofia dis-lexia malamente malamente
malamente malamente malamente malamente malamente mala mente
mala mente:
en el borde la basura las proteínas escondidas jugando a

-El buzo tuvo que descender hasta la afacia
dificultades para

dis
dis
para rescatar las proteínas escondidas en la laguna de aguas

el buzo se especializó en: doctor Fort-de France 1925
los niños segregados los cadáveres como moscas
más tarde en psiquiatría
los cadáveres de los chicos malamente

mala mente
mala mente

65 por 1000 no rescatados jugando a ver las proteínas
de la carne no la ven de la leche distintas no la ven
en la laguna de aguas
sopa sopita
en la laguna de aguas el buzo Fort-de France
los cimientos del buzo Fort-de France 1925 rescatando moscas sin
proteínas
estas cosas hay que decirlas
el grito salió de mi vida de la laguna sopa podridas el grito
salió hace bastante de mí
Nacido en 1925.

-La distrofia puede ser de primer grado de segundo grado de tercer grado de cuarto grado de quinto grado de sexto grado de séptimo grado de octavo grado de noveno grado de décimo grado
malamente
dislexia

-La dislexia es una afacia (dificultades para la lectura)
estos niños se sienten segregados rechazados tienen problemas
de estas cosas hay que decirlas problemas de estas cosas:
problemas para la la

-El 65 por 1000
problemas sopa sopita el el
más tarde en psiquiatría
dificultades hace tiempo podridas hace bastante 1000 es cosa
de agarrarse con borde de basuras estos chicos tienen problemas
para la la
leche no la ven
carne no la ven
malamente

-Es un desorden de la nutrición sistematizado o localizado
en la laguna de aguas las proteínas son distintas con bordes
desnutridos es cosa de agarrarse
los chicos mueren como moscas
los chicos mueren como moscas
en el primer año es como construir un Fort-de France en el primer
año los cimientos para la lectura jugando a ver

-Mire señor esta mujer dio a luz aquí sola dificultades problemas
con el cordón umbilical para cortarlo no había nadie en desorden
el grito salió

sopa
sopita

dio a luz aquí
distrofia

el grito salió no había nadie para cortar el cordón malamente
no había.

Dificultades para la
las proteínas de la carne de la leche escondidas
para el
cordón umbilical escondido esta mujer mire señor problemas para
agarrarse la cabeza estas cosas el grito salió para no gritar
sino decir
no había nadie
esta mujer aquí dio a luz con borde de basuras
malamente mala mente
más tarde especializado en psiquiatría
sistematizado
el cordón umbilical el buzo con el cordón tuvo que descender
hasta el fondo de la laguna de aguas localizado jugando a ver los
cimientos
buzo Fort-de France
doctor Fort-de France
descender hasta el fondo de la la:
primer grado
segundo grado
tercer grado
cuarto grado
quinto grado
sexto grado
séptimo grado
octavo grado
noveno grado
décimo grado

mueren como moscas: 65 por 1000
dio a luz 1925 en Fort-de France las proteínas escondidas en el cordón
umbilical nadie umbilical para cortar
umbilical
los niños juegan con el cordón dificultades problemas de estas cosas:

-Hay una zona de no-ser ellos se sienten segregados una región
extraordinariamente estéril y árida: Fort-de France.
la carne no es
la leche no es
las proteínas no-ser
la sopa sopita extraordinariamente estéril y árida

-Mire señor aquí
la zona esta mujer para no gritar sino decir dio a luz afacia dio a luz dislexia dificultades dio a luz
dislexia dio a luz cordón dio a luz primer grado segundo grado
tercer grado cuarto grado quinto grado sexto grado séptimo grado
octavo grado noveno grado décimo grado
dio a luz dio a luz la leche no la ven la carne no la ven
dio malamente dio a la luz no-ser dio a luz
extraordinariamente

-Hay una zona del no-ser esencialmente calva a cuyo término. Doctor
1925
65 por 1000
las moscas mueren como chicos
las moscas mueren como chicos

-Esta mujer los dos últimos meses tuvo un embarazo brutal.
estas cosas hay que decirlas
a cuyo término.

jueves, 5 de noviembre de 2009

"Todos los enfermos tienen cura..."

Se confirmó: la foto de hace unas semanas del diario Diagonales, es trucada. El que se me parece no es tal, sino un capataz de obra, Venancio Robles Aguinaga (53 años, 17 hijos), que quiso sus 30 milésimas de fama (podría haber elegido otro personaje, no?); por otro lado, el que semeja ser Pallaoro es un antiguo pariente de Pedro B. Palacios (Almafuerte), Jorge Máicol Palacios (45 años, 3 hijos, 9 gatos afganos), cuya vida está, en verdad, consagrada a la mecánica dental y lejos de la fama de su antecesor. Pero cómo decirles a las señoras de edad que estos sujetos no son los nuevos Atilio Marinelli! Y eso no es lo peor: contestaron el cuestionario sobre poesía como si supieran de lo que estaban hablando. Ese es el futuro de la poesía platense y citibellina: dos impostores balbuceando absolutos, como si la ficción de un recurso no bastara para desentenderse del mecanismo del simulacro. Cuidado, andan sueltos...

lunes, 26 de octubre de 2009

Grageas tijuanenses (algunas respuestas en distintos blogs de Heriberto Yépez)

Heriberto Yépez

"La literatura latinoamericana no pertenece de lleno a la oxidental. Para usar la expresión de Macedonio Fernández, es “recién venida”. Esa índole tardía la provee de un espíritu de simulacro. No es casual que Borges hable del Doble o que haya proliferado la remezcla y el neobarroco. La literatura latinoamericana es golémica o, ahora usando la expresión de Pessoa, “fingidora”. Esta extemporaneidad la he pensado como estrategia de escribir desde una distancia desfamiliarizadora, una ironía, una capacidad de entrar y salir de la historia de la literatura, de sus técnicas y, sobre todo, de sus géneros. Lo que yo llamo la estrategia apócrifa me permite descontruir y recliclar el canon y lo oxidental.
Pero la estrategia apócrifa no es el allende final. Porque lo apócrifo sigue manteniendo a la escritura en la sombra, en lo pseudo, en seguimiento irónico, si se quiere, pero todavía en (des o anti) modelaje de lo oxidental-capitalista, aunque sea a modo de experimentalismo poético o falsa-novela. Lo apócrifo es sólo una estrategia. Hay algo más. Ultrella u Ojalá. O, porqué no: Condoritense Plop."

Heriberto Yépez, en la Feria del Libro de Tijuana, 2009.

"Combatimos la metafísica, ¡como si no hubiese sido reemplazada por otra cosmografía! La telefísica —que abrevié en Contra la Tele-Visión y que ahondaré en otro lugar— es una doble pérdida. Por la metafísica, perdimos el aquí-ahora en beneficio de un más allá ilusorio. De ahí, siguió la pérdida de ese más allá.Nos quedamos en un limbo, metaforizado sin quererlo por Hollywood o Televisa, en la sensación de que nothing is real y la realidad es algo que tenemos que alcanzar, porque está lejos, inclusive la más inmediata. Esa que diariamente tratamos de conocer a través de la información, que nos trae noticias del Presente General, más allá reloaded y neo-aquí-ahora."
"México se jodió en 1968. En los años sesenta Estados Unidos, con todo y su racismo, reformó su sociedad. Los mexicanos no. Al cerrar la puerta al cambio de mentalidad en 1968 México comenzó a colapsarse. Díaz Ordaz es el mexicano típico. Sin ese cambio no puede haber capitalismo ni socialismo; no puede haber ningún tipo de avance. El gran problema de México es que no sabe actualizarse y, en cambio, condena a los que piden el cambio, los ironiza y aplasta. A México no le quedan muchas décadas. Tomó las decisiones equivocadas, es un Estado terminal."
"Este país ya no tiene cultura. México tiene costumbres que repite; una cultura existe si hay producción de bienestar. Guillermo Bonfil Batalla decía que la cultura es lo que permite transformar un legado, así que si no hay transformación no hay “cultura”. Para que volvamos a tener una cultura el sistema escolar mexicano, desde la primaria hasta la universidad, tendría que incluir programas terapéuticos, de diversa índole, que desprogramen a los jóvenes del legado reaccionario que les entregan costumbres, medios, religión y familia. El problema central de México es que no sabe construir una masculinidad ni una femineidad sanas. El varón se mantiene en un nivel infantil que oculta mediante la sobreactuación de clichés, el “machito”, y la mujer renuncia a su fuerza para volverse su “vieja”. Si deseamos una nación líder, o al menos con empleados eficientes, tiene que haber un severo cambio en la mexicanidad. Si queremos capitalismo, debemos desmantelar Televisa. Si deseamos algo superior al capitalismo, entonces habrá que desmantelar totalmente la llamada “mexicanidad”."

lunes, 5 de octubre de 2009

El sentido cívico o cómo el rabino Bergman ataca de nuevo

אחת

No quiero reiterarme hasta el hartazgo, pero así son las cosas. Alguna vez dije que el rabino Sergio Bergman es el verdadero jefe de la oposición. Lo suscribo again. Y mañana ejercerá ese rol cuando estigmatice el sentido común, ya vapuleado, en contra de la Ley de Medios Audiovisuales, en una convocatoria amplificada por los medios que suele defender el rabino, cada vez que Elisa Carrió regresa de sus retiros espirituales. El rabino Bergman no actúa solo. El rabino Bergman comparte el spa con Elisa. Para Elisa. Temo que el rabino Bergman haga circular en la marcha de mañana hacia el Parlamento, ese pobrísimo (intelectual, de segunda mano) Glosario Cívico, que está enchinchado en su página como si fuese la construcción axiológica de Husserl, o mejor, de Martin Buber. Pobre Buber, de haberlo sabido, sus pestañas se hubiesen quemado con otros fines, y no el de propagar la especulación improductiva del sentido plural de los individuos. El rabino Bergman confunde el sentido común con la democracia y el derecho a opinar con la libertad de expresión. "Nos transformamos a nosotros mismos en plena conciencia", dice el super-rabino en el tópico berreta de su glosario, titulado "Conciencia cívica". Vean el video. Es una especie de Resumen Lerú sobre el pensamiento emersoniano. La diferencia es que a Emerson se le ocurrió hacer una filosofía sobre el conocimiento del propio yo, y en cambio a Bergman se le ocurrió construir un yo que equivalga a una filosofía del sentido común. El rabino Bergman cree que la democracia es la base de una filosofía que parte del conocimiento de sí mismo. Ya lo pensó Barylko, y no sobrevivió para contarlo con lujo y con detalles. Y justamente por eso, Sergio Bergman afirma que tener conciencia "es asumir que la realidad se transforma cuando nos transformamos nosotros mismos a plena conciencia". Obsérvese la ligereza (pobreza) del pensamiento donde otros buscaron estructurar un concepto más abundante respecto de la conciencia. Pero desde la ciencia política el término conciencia cívica sugiere ser el órgano que establece el derecho a la igualdad natural, "al ser expresión de la voluntad general del cuerpo político". Y para que esto siga teniendo sentido, debe haber respeto y apego a la ley. Lo que se escuche mañana, suponemos, no tendrá nada que ver con esto. Allí podrá develarse una extraordinaria contradicción en el corazón de una sociedad: el derecho a peticionar no otorga el derecho a acumular peticiones. Nuestras madres decían lo desagradable de un niño señalando a un adulto. Con el tiempo, aquellos niños se verán liberados del reglamento familiar, e incluirán nuevas formas de apuntar en el nombre del Padre. Es lo que el super-Rab llama "trazabilidad cívica", o en un lenguaje más pedestre, apretar al ciudadano. La "trazabilidad cívica" es, para Bergman, "auditar amigablemente al habitante que se convierte en ciudadano para registrar y darle respuesta, contención y seguimiento a sus actividades".

שתיים

Pero lo más preocupante es la tercerización de dos apotegmas de la permeabilidad del pensamiento democrático: el bien común y el sentido común. El primero se vincula al deber de toda organización de poder llamada gobierno; el segundo, está más emparentado con el haber en democracia, si destacamos que en toda expresión plural de la sociedad, quien no tiene sentido común, pierde el sentido. Para Platón, el bien común es aquello que "trasciende los bienes particulares"; además apunta a que la felicidad debe ser, hasta cierto punto, independiente de la felicidad de los individuos. El rabino Bergman sale del spa cordobés con la Niña Santa y olvida la independencia de opinión para resolver la felicidad de las almas particulares. No todo proceso colectivo se mide en cantidad de manifestantes, sino en la capacidad de llevar adelante la gestualidad de la protesta. De ese gesto se encargará la televisión. Habrá una narrativa acorde a la manera de enfocar y, como la literatura (mucho más el cine), también se conoce hasta el último resquicio de funcionamiento de la opinión pública.


שלוש

El rabino Sergio Bergman debe haber sido un tomista encubierto, una especie de Jacques Maritain en un kibbutz menemista. Para Maritain, la persona "...posee una dimensión trascendente a todo lo material. Así es que el Estado que incluye en sí mismo a los individuos, ha de tener como fin a la persona". Esto suena excelente si no fuera porque esa corriente filosófica proponía una particular mirada del individuo. Esa corriente afirmaba que el hombre "no está totalmente ordenado a la sociedad política, por cuanto es en sí mismo y por cuanto hay en él". Es lo que Emmanuel Mounier llamaba "personalismo". Y el rabino de la oposición es un tomista del personalismo. Recuerdan cuando Rab decía: "A algunos sectores no les importa que tengamos seguridad. Sólo se ponen a llorar delante de los micrófonos (...) Algunos sectores quieren sacar lucro político de la inseguridad; dicen que tienen proyectos, pero no los presentan".

Esto lo dijo en marzo de este año, y lo dijo ante una multitud, y allí denunció que la Casa Rosada tenía su Nerón, etc. La inseguridad dejó de ser parte primordial en una agenda de transición (como diría Macri), y a Rab ni le interesó un rábano hacer el seguimiento de los múltiples planes de seguridad que jamás se presentaron en estas elecciones. Sergio Bergman es un rabino bastante conveniente: recuerda lo inmediato como pasado y olvida el pasado como posibilidad de futuro. El rabino Bergman sigue en el spa con la ex líder de la oposición. El rabino Bergman cree que la libertad de expresión está amenazada, pero por razones distintas al ciudadano común. Rab Bergman tiene interés en que el Licenciado Carlos Ick, Director Titular y Miembro Titular del Comité Ejecutivo del Banco de Santiago del Estero, y accionista de esa entidad bancaria y también del Nuevo Banco de La Rioja, siga apostando con su Fundación Cultural Santiago del Estero, la apetencia política del rabino que responde cualquier inquietud ciudadana. El licenciado Ick (38 años) es titular de Canal 7 de Santiago del Estero. Además es Director Titular y miembro del Comité Ejecutivo de EDESE S. A. (Compañía distribuidora de electricidad), Vice-Presidente del Directorio de Mercurio S.A. Tarjeta Sol y accionista de Tele Imagen Codificada S.A. El blog de Bergman recibe aportes de Ick. El rabino está indignado por la posibilidad de que haya una Ley Mordaza para sus negocios.


ארבע

La marcha será nutrida. Para el rabino Sergio Bergman la idea filosófica acerca del encuentro, concebida por Martín Buber, no encierra ningún problema filosófico. Ya no importa la determinación del sujeto con relación al otro, o la posición ética de la responsabilidad, porque vivimos otro mundo, donde personas como Bergman se apoderan del lenguaje común para darle sentido, y promover así una nueva escala de bienes espirituales en democracia. El temor, aquí, es que se configuren nuevos axiomas montados en la idea de un falso pluralismo (por ej: "los delincuentes tienen derechos humanos, y nosotros?"; o sino: "la desigualdad también es un derecho humano violado". A eso me refiero: a la utilización de sentido común como bien común, es un arma de doble filo, y en manos de fieles de la causa -vaya uno a saber cuál- como Bergman, puede tener consecuencias catastróficas. No hay que excusarse, sólo hay que decir que en democracia cada frase vale por su peso propio. No tengamos miedo a desmentir el sentido común.)
Y bien, suerte para mañana. Seguro Bergman nos dará la excusa necesaria para seguir escribiendo sobre su apetencia de ser escuchado. El rabino Sergio Bergman preferiría defender a grupos económicos con tal de garantizar su libertad de expresión. Lo sabíamos, lo sabemos aún más, ahora, ya de regreso del spa mediterráneo, con las ideas ordenadas, siempre ordenadas.

martes, 29 de septiembre de 2009

Poesía e ideología *

Poesía e ideología. Ideología explícita e implícita. Lo ideológico en el tono, los procedimientos y la actitud. El entorno del texto como factor que dota de función ideológica al texto. ¿A qué se llama “consumo”? (consigna de Daniel Freidemberg)
__________________
1. Más allá de que en cualquier poema se inscribe una ideología, algo así como un sistema de ideas puesto en un texto, un discurso, o lo que fuere, podríamos hacer alguna diferenciación con relación a la poesía que se escribe en la Argentina y en algún momento en el continente latinoamericano, desde hace por lo menos 50 años. La idea no es hacer un repaso, sino arrimar algunos conceptos con relación a algunas obras. Veamos.
Si contestamos el primer punto de esta mesa, es decir “Ideología explícita e implícita”, no dudaría en decir que la poesía más franca en cuanto su tensión con lo ideológico fue la de la década del 60, sin duda. Estoy seguro que en ese punto, muchos estaríamos de acuerdo. En esos textos, como los de Francisco Urondo, Juan Gelman, Julio Huasi, Alberto Szpunberg, Mario Trejo, Juana Bignozzi, etc., y parte de esa plana mayor radicada en la poesía social y política, como un desprendimiento de sentido de dos enormes poetas como Raúl González Tuñón y César Fernández Moreno, la búsqueda sería sencilla y se agotaría en su círculo de significaciones. Pero si uno remite a la poesía de Juan Gelman, como un “concentrado de memoria, experimentación y consciencia”, en palabras de Eduardo Milán, allí se puede comprender que la puesta en escena de un poema, como ese todo tripartito, también sugiere otra fórmula donde proponer un poema como carga ideológica.

La operación escritural que ofrece Gelman desde “Gotán” hasta “Cólera buey” proporciona al lector una traducción implícita de los valores de toda una generación; pero el Gelman de “Fábulas” y “Los poemas de Sidney West” trabajan directamente sobre la traducción en sí misma del material escritural, echando luz sobre los procedimientos. Este Gelman marca como pocos su influencia sobre algunas lecturas (de Edgar Lee Masters y su “Spoon River Anthology”, la más reconocible -junto con los heterónimos de Fernando Pessoa-, y de cierta vanguardia de la poesía norteamericana de principio de siglo, la menos aprehensible). En esos textos mencionados, Gelman propone un escenario del lenguaje fuera de su capacidad comunicativa. Más que nunca, allí la poesía no es vehículo, sino recurso, artefacto inficionado por la lengua. Es toda una declaración de principios, sin duda, y también es aquello que lo separa de la estética de los 60 y lo promueve hacia la próxima década, en donde el trabajo del lenguaje será toda una formulación de posicionamientos frente al lenguaje y frente a la realidad imposible del lenguaje.
Gelman, y otro pariente de una escritura de riesgo como Miguel Ángel Bustos, proponen una salida formal a la estética de los sesenta, en la que la amplificación de la temperatura política diversifica la puesta en escena de sus poéticas. En Bustos se observa claramente en su último texto, “El Himalaya o la moral de los pájaros”; en Gelman en aquellos dos textos mencionados, y habrá que agregar también, “Relaciones”, una obra que contiene en sí misma la reproducción física de la tortura (sobre todo en un poema titulado Somas), lo que anticiparía lo que padecerían miles de argentinos en carne propia, y ya estaban sufriendo en el momento de escribir el poema. Pero lo que hacía Gelman era mortificar la lengua, la daba vuelta, la movía sin descanso, logrando el acontecimiento de postular hacia adelante, a riesgo de volverse un lector de sí mismo.

2. Pensaba en un escritor como Antonio Cisneros. Estaba pensando en un autor como Antonio Cisneros y en un libro en particular: “Canto Ceremonial contra un Oso Hormiguero”. Hablar sobre este libro y sobre Cisneros viene como anillo, y más como anillo al dedo, a lo que se quiere preguntar en esta mesa. El libro es archiconocido, y como se sabe, trabaja la historia desde la tradición, la ironía de un yo poético móvil y la mirada contemporánea en escala de Revolución. Lo extraordinario de ese texto es cómo Cisneros hace pendular el lenguaje desde distintos puntos de ataque: el título del libro es una cachetada generacional a cierta escritura contaminada por la obra de Pablo Neruda, y contra Neruda mismo; el texto está escrito, en su mayoría, en un tono versicular, al estilo Robert Lowell, lo que también adelanta a tiempo la influencia fundamental de algunas vanguardias estéticas; y además, abre un diálogo con los géneros, desde la escritura científica y antropológica (la estética de Cisneros parecen restos de un códice incaico) hasta la estructura más prosaica jamás leída – por entonces- en América Latina. Sin Cisneros, hubiese sido complejo leer escrituras tan poundianas como las de Rodolfo Hinostroza y Mirko Lauer, por ejemplo. Lo que quiero significar aquí es como lo ideológico forma parte inseparable del lenguaje: el lenguaje ya es intención, por lo tanto, es ideológico. Lo que queríamos mostrar es cómo funciona de acuerdo a algunos textos y algunos autores.

No sé si valdrá preguntarse por la ideología en los poemas. El texto vale por su eficacia, primero, y después por cómo logra emocionar al lector. Esa parece ser la ideología del poema. Cuando leo “Crónica de Chapi”, de Cisneros, no estoy emocionado por confirmar mis creencias en ese poema (cosa muy tentadora, por supuesto), sino por disfrutar lo implacable que puede ponerse un conjunto de palabras, que uno mismo elegiría sino no fuese porque lo hará, indefectiblemente, desde otro enfoque y con otro talento. Y en esa elección, en ese orden, está la intencionalidad. No se trata de un mero grupo de fonemas, semas, o lo que fuere, acumulados por azar, sino de una decisión de cada creador de proponer una estructura de acuerdo a los posicionamientos y la sintaxis que conviene traducir al lector.
En ese sentido, sería justo mencionar a dos obras, con sus distingos fundamentales, para comprender el tono y los procedimientos que proponen esa fuerte intencionalidad del poema, que es de lo que intentamos hablar.
El primero es “Taberna”, de Roque Dalton, pero sobre todo el poema que da título al libro, un conversatorio o agrupación de voces captadas por un oído absoluto e inquieto. ¿Qué es lo novedoso de ese texto? La propuesta innovadora de darle sentido a la utopía desde el registro castastral de las voces anónimas. Es un collage, como los que realizaban los dadaístas o surrealistas de comienzo del Siglo pasado, pero en clave de Épica. La intención está clara, pero no siempre la intencionalidad y los resultados de esa dirección, coinciden. ¿Qué quiero decir? Que “Taberna” aportó a la poesía latinoamericana algo más que una propuesta de leer los distintos modos de la voz, en un contexto de efervescencia política mundial. También regaló a los escritores un procedimiento. Y en ese procedimiento lírico hay una elección.
El consumo en cierta poesía funciona como una forma de reciclar de los materiales bajos. Así se observa en la poesía de Roque Dalton un ataque frontal contra la metáfora. No alcanza con sustituir, también habrá que conformar una idea de presente con otra manera de promover la imagen.
Distinto es el caso de Ernesto Cardenal, con dos textos claves: “El estrecho dudoso” y “Hora Cero”. Esos dos textos están contaminados por la poesía beatnik, especialmente por los textos de Ginsberg, Snyder y más comprensible en el nicaragüense, Thomas Merton. Siempre que leo los textos de Cisneros, Dalton y Cardenal, pienso en la idea de consumo, es decir, esa forma de transformar, como los creadores del Pop-Art, lo útil en belleza. La propuesta fue trabajar con materiales desligados del canon básico de “lo bello”; es verdad, ya lo había conseguido Eliot, con “La tierra baldía”, o Ezra Pound, con sus Cantos, y más tarde, vía William Carlos Williams, con su Paterson, y todo derivaría en Allen Ginsberg, Ferlinghetti, Corso, etc. “El estrecho dudoso” es un gran libro por varias cuestiones. Primero, porque está bien escrito. Segundo, porque escapa al tratamiento sutil de la palabra lírica. Tercero, porque a pesar de quedar muy expuesto su plan de operaciones, el libro de Cardenal dialoga con lo contemporáneo. Narra un suceso, o varios hechos, pero también la progresión de un poema cuyo cuerpo principal es un organismo cartográfico.

3. El caso de Perlongher es acertado para observar qué cosa ocurre con lo ideológico. En su poesía se mezcla lo corporal y lo político, es decir, el cuerpo político, lo que nos involucra con el nacimiento de una escritura del lenguaje, para decirlo burdamente, aunque en verdad, tampoco lo es así, en forma taxativa. Lo que hace que la escritura de Perlongher tenga una carga ideológica, lo da su carácter bélico (creo que era Chitarroni quien hablaba de esto). Perlongher une en su obra, la escritura de comienzos de los 70, la búsqueda experimental, fragmentada, en el tono de prosa cortada de Osvaldo Lamborghini, la narrativa oral y del pastiche, de Puig, y el preciosismo y la pulsión corporal de los textos de Sarduy. Habría que ver, alguna vez, cuál es el verdadero valor de la poesía de Sarduy, más allá del lenguaje que infecta todas sus novelas. Lo bajo, lo alto, el mamarracho del artificio podría ser leído hora como un simulacro de resistencia a la sintaxis.
Sin embargo, ese puente tendido por Perlongher, que parece agotarse en sí mismo, podría verse en otros escritores que retoman la forma de leer sus clásicos contemporáneos. Lo hicieron los neo-románticos del Último Reino, pero también lo hicieron los llamados por la crítica "poetas de los 90", cuya lectura de escritores tan disímiles como Giannuzzi, Zelarayán, Oliva, Carrera, Viel Temperley, el otro Lamborghini, Leónidas, armó un escenario propicio para la reactualización de un lenguaje de fuerte corte político-social. Estos autores, con sus diferencias, mostraban cómo sobrepasar los límites de la poesía tradicional, dialogando con la tradición, con las formas rígidas, con el objetivismo, el misticismo, la reescritura, el lenguaje diario, la mezcla de intereses de clase, etc. La vuelta del tono oral y enfrentado al propio autor como un narrador desafectado de su ficción, en textos como “Punctum”, o “Seudo” y “Relapso + Angola” de Martín Gambarotta, no sólo mostraba un recurso, sino también, un modo de intervenir en los funcionamientos de la lírica. Desde esa perspectiva, hay libros que debieran retomarse, por aportar un corte, una mirada muy humana e impiadosa sobre el progresivo deterioro social. Estaba pensando en “40 watts” de Oscar Taborda, un texto que debiera ser puesto en su lugar de marca, de elección y riesgo, donde los escenarios mostrados postulan el avance de la degradación pero también los alcances de la supervivencia. En el libro de Taborda hay un lenguaje, que recuerda otro lenguaje. Y ese recuerdo es la valoración de un movimiento de superficie de los textos. Taborda captó los rastros de una resistencia al vacío proporcional de la época y sacó un negativo de la lengua. Ese fue su hallazgo, que otros estaban haciendo, desde ya, pero vale marcar lo de Taborda como decisivo, o bien, programático.
En un lista hipotética de textos que se encargaron de mantener y de darle una vuelta de tuerca a esa relación entre poesía e ideología, pienso (y no soy original al respecto) en “Música mala”, de Alejandro Rubio; “La raza” de Santiago Llach”; “El despertador y el sordo”, de Fernando Molle; “Lampiño”, “Maternidad Sardá”, hasta “Para el lado de las cosas sagradas”, para hablar de algunos libros de un escritor clave como Martín Rodríguez; o bien de “Poesía civil” de Sergio Raimondi; los textos de Cucurto y de Casas, etc. Hay obras como “coming attractions” de Marina Mariasch, o “La piedra” de Luis del Mármol, que si bien mantienen otra disputa con la realidad, la reimprimen en esa delgadez de límite con la invención, que hace que sus textos resalten como procesos en sí mismos. De alguna manera todos ellos escriben desde una estructura ocupada por el cruce de lo histórico, lo social, el presente, lo político, y en lo formal por la prosa y la poesía latinoamericana contemporánea.
¿Qué es lo que funcionó como lectura y después cómo escritura en aquellos incipientes escritores, que después se convirtieron poetas con mayúscula? Tal vez el acercamiento de la vieja generación con la nueva, puede ser una respuesta. Eso se vio claramente en la intervención de publicaciones como Diario de Poesía, Último Reino, 18 whiskys, eso sí, en otra medida. Ante el deterioro de la militancia partidaria en los 90, y la revisión de la participación política y la experiencia revolucionaria de los 70, tal vez, pareciera ser que muchos poetas resolvieron militar como escritores. Por supuesto, cabe decir que muchos militaron y militan políticamente. Habría que decir también, por qué no, que la disección del lenguaje de la poesía experimental de principio de los 70 se dio en esa generación como un nuevo modo de intervenir en el lenguaje. Sucede lo mismo con algunas escrituras de los 80, pero en distinta medida. La producción de poesía durante la primera etapa alfonsinista también tuvo, a pesar de ella, un carácter fundacional. Pero como todo suceso de origen, de inmediato da paso a otro, esta vez más abrupto y alejado del sentido representativo, como lo fue el neobarroco. De ese caldo (me refiero a la poesía neobarroca, neo-romántica y objetivista), saldría la escritura de los llamados poetas de la generación del 90, aunque no todos tan uniformes en sus escrituras como parece. Pero vale decir que la consonancia con que la crítica reunió esas escrituras, hizo de esa generación de poetas un distingo, una marca indeleble.
____________________
* Parte del texto leído el 28 de septiembre de 2009, en el Centro Cultural de la Cooperación "Floreal Gorini", en el marco del Festival Nacional Poesía en el Centro. La mesa de debate -compuesta por Ángel Oliva, Miguel Vedda y yo, con la moderación de Daniel Freidemberg- tenía como consigna base "Poesía e ideología".

jueves, 24 de septiembre de 2009

"Es realidad"

I have a vision of you,
Pero si la cuestión no fuese tan compleja de circunscribir, hace tiempo hubiese hallado la solución. La situación actual es realmente desesperante. La falta de visión, la promisoria muerte fascista resguardada en un eslabón menor de la cadena, los genuflexos, el ADN de aquellos a los que siempre pondremos el maleficio de la duda, porque dudamos de ellos, no del método, y etc. Así, el problema no está tanto en la realización, como en la apropiación. Y tomar prestada cualquier cosa, inclusive apropiarse del sentido de la vista (es decir, ver por el otro) no consigue más que formalizar una acción casual entre el contenido y la expresión. Para observar la realidad se necesitan tantos ojos como cualquier ciudad la ruta, porque es su correlato, como diría el amigo Deleuze, citado again. Y la realidad no tiene locus, se erige desde esa noción logocentrista de fundamentar en sistemas de pensamientos extrínsecos, escalafones de absolutos. Por eso comprobamos un grado extremo de ventriloquía en una parte de la clase dirigente, que no sólo se apropió del sentido de la vista; también del habla. Y hablar por el otro es reasignar partidas especiales contrarias al propio patrimonio. No sólo es un movimiento suicida, sino insensato.

locked inside my head;
Tuve una visión de vos y quité tu vista de la mía. Y al quitarla detuve tu ejercicio de malversación de la realidad. Jamás habrá entre vos y yo una verdad revelada.
Este concepto de verdad deja trascender una presuposición fundamental: la realidad está subordinada a las intenciones, como efecto del lenguaje.

La realidad, así, es puro efecto, y por ende, externa con relación a lo que suponemos deber ser el apego a cualquier forma de superficie, con tal que no la atravesemos. Y si lo hacemos, de inmediato nos transformamos en criaturas abstractas que no ubican sentido alguno, porque somos ese efecto del que hablábamos con anterioridad.
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Peter Hammill, interpretando Vision, un clásico en su obra.
2 de febrero de 1978.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Rey de reyes

El gran Reynaldo Jiménez tiene su propio blog. Ya está en linkeado, en la sección Conecta. Es una excelente noticia, porque no podíamos prescindir de la mirada y escritura maravillosa de un gran tipo y mejor poeta.
Visiten el sitio, se llama mmmm

RETORNO EN CAÍDA DE LA CENIZA AL HUESO,
soltar la guerra quiero: adonde vaya, al paso
en los recuerdos sale, lapsos, sarros de nadie.

dejar atrás todo dominio sin que la súplica
estados de su espuela rija nuestras sangres
mezcladas con tamices hijas de la hoguera.

pero en reinos del tributo una matriz sigue vedada:
ante el propio iluminado, abismo su mirada, dios
de sí absorbe ausencia, ración de alerta cada día.

en campo de minas de un minotauro tropecé, de ira
mostré el colmillo o el escudo. su pupila de anciano
simia era además la de una niña de un año.

con vergüenza pánica escurrí entre los puestos
del mercado: así como el big bang sin el espasmo
no sería, años luz eyaculan, el eco de pasos hace al recinto,

el gesto al destino: la resonancia en el acto, hueca
permanece, lentitud de quien persigue: la duda nada
sin el doloroso dorso del don de parir sabiéndolo:

¡bendita ira que despiertas, en tanto hachazo
de certeza! aún innómine el desierto en que no supe
ante la sacra flora prosternar, guirnalda de apenas ojos

aplacara al Tirano que roe, inseguro comedor
de sus miembros: “cuánto más he de perderte,
paciencia, en la santísima batalla que acapara!”.

pero sumido igual, en ileso hechizo
de costumbres, esta danza
trazo, muerdo el freno.

Fora de lloc (sobre "Gato Barcino"-Lumen, Barcelona-, de Eduardo Rezzano)

1. Existe un concepto nada descabellado, que quisiera compartir, y es ese que afirma que “en el fondo, cualquier unidad rítmica de los sentidos, sólo puede descubrirse superando el organismo”. El tono deleuziano que esta afirmación intenta decir, o bien mostrar, es un diagrama que propugna un primer plano, allí donde debieran erigirse los trazos representativos de un trabajo articulado. No siempre ocurre esto. Superar al organismo es desacelerar el momento donde finalmente sucede cualquier accidente. Pero todo choque es verdadero por la materialidad del lenguaje, que permanece virtual hasta que descubrimos el suspenso que lo constituye.

2. Así, Gato Barcino es una obra donde lo absoluto es imperfecto, inacabado, y a la vez desconcertante. Para eso, Eduardo Rezzano (La Plata, 1968) elabora un delicado equilibrio entre la distancia y lo lejano, donde se establece una aceleración absoluta en el franqueo del espacio mediante la estructura misma del verso. Estructuras mínimas, pero amplificadas por el acontecimiento que provoca la atracción del significado. En un poema de Gato Barcino se concentra esta estrategia: en la que Eduardo Rezzano pone a circular la estructura congelada del suceso poético. El poema se titula “Mamut” y coloca al yo en un lugar microscópico, que asume la vuelta al detalle en el centro del descongelamiento de la mole, como la única manera de recobrar posiciones en la vertebración del sentido. Ese poema trabaja una suerte de metamorfosis, la del poeta-narrador que encuentra “razones huidizas” en la pesadez de una nueva carcasa. Además nos dice mucho sobre la mirada de quien escribe, que se vuelve silenciosa, y al mismo tiempo transformada en un ser – un mamut- cuya estructura se desplaza con paciencia monumental, pero que tiene el espacio necesario para permitirse escuchar, sobre todo aquellas palabras que habían perdido su significado. Tal vez se trate de una parábola global del escritor, ausente de su sitio original, recuperando su capacidad de regenerar la palabra, después de un largo hiato, del que sólo asistimos al detritus del mismo.

3. Estos poemas de Rezzano buscan en el relato la supresión de toda sincronía. El tiempo, parecen decir los textos de Gato Barcino, está incluido en el poema como fórmula de camuflaje; es decir, donde debiera haber erosión y deterioro hay disfraz y máscara. Y ese doblez del tiempo narrativo en el poema hace que el centro del pasado de Rezzano, hecho recuerdo, lo sea a partir de la elección del tono, más bien de un color (como dice el poema "De madrugada") y luego ese color se transforma en la casa del poeta, en el meollo de un texto con grandes reminiscencias al pulso visionario de Jacobo Fijman. Claro que la diferencia primordial entre Fijman y Rezzano es la dirección del poema: en Fijman se da en forma vertical, pura ascensión, donde lo mítico encuentra refugio en el posicionamiento votivo de la palabra; en Rezzano, este movimiento es horizontal, proponiendo una superficie donde la lengua revoque la suspensión del énfasis. Los poemas de Gato Barcino vuelven democrática una lengua marcada por la jerarquía de la sintaxis.

4. Los poemas de Gato Barcino no trabajan contra la historia, sino que se montan sobre la historia, al tiempo que la pliega, exhibiendo sus hilachas, o bien los cortes de un antiguo esquema de ficción. En ese aspecto, el libro de Eduardo Rezzano parece ser deudor del montaje cinematográfico. En ese reducto de la metonimia que es Gato Barcino, se nos cuenta el acontecimiento de percibir en la soledad la membresía de un panóptico, una totalidad desalojada por el tono, que es molecular, porque contiene un mínimo de precisión allí donde otros esparcen sin relación el artificio. Por ese motivo, si alguien creyese que Gato Barcino se sostiene sólo por los datos visibles de una atmósfera minimal, tal vez desee leer otro texto.

5. En la serie Confesiones sobre la degradación y la pérdida de la belleza, uno de los puntos más altos de este libro, Rezzano se pone el traje de un William Blake inmigrante. Se trata de siete textos sobre extrañamiento, la disolución del tiempo presente, y el asombro que provoca el pormenor de la vida cotidiana en una gran urbe europea, como lo es Barcelona. Rezzano describe la amenaza interior de estar descentrado, donde prevalece la superficie metafísica de un movimiento pendular. El poeta escucha debajo de la cama lo que pareciera ser un desenlace violento. Son movimientos exteriores, que no lo incluyen, salvo cuando algunos versos más adelante lo involucra de lleno en una acción. Allí el poeta narra dentro del baúl de un automóvil, lo que parece ser una escena calcada del film Después de hora, de Martin Scorsese, donde la bola de nieve de las situaciones absurdas fagocita la capacidad de incorporarse y salir a flote del propio protagonista. Estos textos también recuerdan a un poema del escritor cubano Luis Rogelio Nogueras, llamado "El último caso del inspector", aunque la diferencia sustancial con ese trabajo es que el poema del cubano se muestra deudor del relato de Julio Cortazar, "Continuidad de los parques". También hay una fórmula narrativa en la mayoría de los poemas de Gato Barcino, pero sin entrar en resoluciones prosaicas, porque en ellos la poesía problematiza el recurso mismo del relato y lo muestra fragmentado, o mejor, facetado.

6. La poesía también se construye en base a la variación de los objetos. El objeto-mesa cumple su papel en esta obra. Y no de menor importancia. Todo lo que cuenta es ese objeto, que nunca es ni principio ni final, porque siempre está en el medio. En ese poema de los domingos, "Diumenges", donde el gato barcino se sube al pedestal de una mesa vacía, donde minutos antes, alguien derramó vino, en medio del murmullo de personas que no consiguen encontrarse. Esa alegoría barcelonesa del gato, en ese movimiento deseoso, perturbador en lo pasivo, de la palabra, hace de los textos de Rezzano una paradoja insustituible: en el momento donde dos almas solitarias debieran fundirse, sucede ese grado o nivel cero del desencuentro. Pero ese destino, en Diumenges, no hace más que amplificar el punto donde los personajes de Rezzano actúan a destiempo, se vuelven artefactos aislados en una ciudad que descalcifica cualquier anécdota nutritiva, digna de ser recordada.

7. Podemos decir, también que, a su manera, Rezzano apuesta por la “involución” de la palabra, en el sentido bien delimitado que habilita un concepto –ya tan familiar- como el del rizoma. Los textos de Gato Barcino son ese devenir que siempre consiste en involucionar, porque parten de la pirámide invertida del lenguaje, y con eso proporcionan una nueva jerarquía, sólo admisible en una construcción poética tan arriesgada como lógica. Tan socializada por la formación residual de un lenguaje que no pierde fluidez a base de pura economía.

8. En Gato Barcino, escribir depende de las fuerzas que se apoderan de la escritura. Mientras nuestro lenguaje está ocupado por fuerzas reactivas, hay que confesar que siempre resulta arduo escribir. Así, la escritura poética, puesta en funcionamiento en el libro de Eduardo Rezzano, tiene sus propias formas de ser activa. Cierto pensamiento asegura que las ficciones por las que triunfan las fuerzas reactivas constituyen lo más “bajo” en la disposición de cualquier poética. Pero la escritura de un libro de poesía se funda en ese posicionamiento de fuerzas, y es la genética de la escritura su descentramiento del habla. Por eso es poesía. Porque donde parece cristalizarse una contradicción, se instala una progresión, y no hay movimientos en serie que no reproduzcan la naturaleza de una estructura.

9. El libro de Eduardo Rezzano apuntala con su economía las bases de una poética, que se apoya en el trazo plástico de su escritura. Todo en Gato Barcino está sostenido por la esclusa de la fluidez; cuando se abre esa esclusa, los textos reconvierten en una sinusoide cualquier teoría del derrame. Las palabras, cuando estallan, contaminan la obra de Rezzano con imágenes por momentos fantásticas, nacidas de una mecánica Dadá, donde todo lo que semeja absurdo no lo es, porque es arte inexplicable. Y allí, en ese empalme de procedimientos, siempre habrá alguien que comience a hablar, aunque no necesariamente se manifieste. Los poemas de Gato Barcino refieren a aquello que habla, porque designa al nivel de significaciones, la superficie del acontecimiento.

10.
Por último: no es fácil, ni siquiera en el nivel de la mera escritura, y del lenguaje, pensar la matriz de un libro como Gato Barcino. Sólo encuentro semejanzas entre las convulsiones ralentizadas de los primeros libros de Héctor Viel Temperley, y también en algunas intervenciones lumínicas, afiebradas, desperdigando sin locus cualquier lógica del relato, de la obra de ese otro gran poeta que es Miguel Ángel Bustos. En ese aspecto, Rezzano se muestra permeable al catalán, pero entabla un diálogo de sordos (o mejor: de solos) en función de la situación lingüística de los inmigrantes latinos en Barcelona.
Por otra parte, Gato Barcino construye su dispositivo de guerra contra la música de tonalidad ajena. Como Nietzsche, que se sentía polaco frente al alemán, Rezzano se siente argentino frente al castellano, primero, y al catalán, después. Gato Barcino es la síntesis de esa lucha territorial que no termina nunca, y sólo porque la tierra no es propiedad de nadie, encuentra un lugar acogedor en lo que Eduardo Rezzano entiende como desierto: un lugar donde irse a vivir, sin rumbo fijo, como los gitanos.
Dos poemas de Gato Barcino


Mamut

La imagen del descongelamiento
del mamut
era un pensamiento que
se me había hecho recurrente
pero no obsesivo

Unas veces se me presentaba
como un volver a la vida

-lo veía sacudiéndose la
escarcha del pelaje escrutándolo
todo con sus ojos negros
o pardos-

y otras asistía
al desmoronamiento de sus carnes
a la gelatinización de sus jugos

como si toda su muerte
hubiera permanecido enquistada
o atrapada en una botella

Así y sin darme cuenta
fui adquiriendo maneras
de elefante
mi andar se hizo más pesado
mis razones más huidizas

Opté por el silencio en
la mirada y
un balanceo lento y
armonioso de mi trompa

Permití que se me hablara
al oído
y me transformé en el
gran escucha

porque sabía que las palabras
habían perdido su significado
que la tierra volvía a
no ser de nadie




Diumenges

El gato barcino
movió su cola y saltó
sobre la mesa

La mesa estaba vacía
-sólo un charco de vino
había sido abandonado
a la absorción de la
madera-

y se escuchaban las
despedidas y las promesas
de repetir el convite

las risas que se prolongaban
por la escalera hasta la calle

hasta el nivel cero del
desencuentro

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Más textos de Eduardo Rezzano en http://eduardorezzano.blogspot.com/
Las fotografías fueron tomadas por Carolina, el día de la presentación de Gato Barcino, en el Centro Cultural Islas Malvinas, el 28 de agosto pasado. El texto publicado fue leído en la presentación.
En las fotos, Eduardo Rezzano, Norma Etcheverry y este administrador de blog.
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Lo que sigue: un poema de Nogueras.

Rezzano
El último caso del inspector

El lugar del crimen
no es aún el lugar del crimen:
es sólo un cuarto en penumbras
donde dos sombras desnudas se besan.

El asesino
no es aún el asesino:
es sólo un hombre cansado
que va llegando a su casa un día antes de lo previsto,
después de un largo viaje.

La víctima
no es aún la víctima:
es sólo una mujer ardiendo
en otros brazos.

El testigo de excepción
no es aún el testigo de excepción:
es sólo un inspector osado
que goza de la mujer del prójimo
sobre el lecho del prójimo.

El arma del crimen
no es aún el arma del crimen:
es sólo una lámpara de bronce apagada,
tranquila, inocente
sobre una mesa de caoba.

Luis Rogelio Nogueras (1945-86)

sábado, 5 de septiembre de 2009

Mi nombre es J. Ramón Couchet (1)

1. Decía el recordado Gabriel Bañez, en una entrevista llevada adelante por Juan Terranova (publicada el 27 de noviembre de 2008, en Crítica): "Un poeta genial y secreto, degradado por el canon provinciano, es Ramón J. Couchet. Nadie o casi nadie lo conoce, pero tiene libros tan excepcionales y malditos como Los crímenes del obispo." En verdad, el libro se llama Mis crímenes y los del obispo (Flor y Truco, agosto 1975), pero no lo digo con afán de corregir a Gabriel, sino porque efectivamente, el libro lleva ese sinuoso título; y además (ahora Bañez haría bien en pensar que puedo ser ultrafino, en casos de correcciones de manual. Razones, pues, le sobrarían), para rematarla, esta nueva aclaración: Juan Ramón Couchet siempre firmó sus libros como J. Ramón Couchet. Decía: todo esto no es dirigido hacia Bañez, que fue un amigo, sino contra una forma más bien decepcionante del destierro que es el post-mortem. Y todo eso a pesar de haber publicado en vida diez libros y uno compartido. Sin embargo, su nombre y el título de algunas de sus obras siempre terminan siendo carne de tergiversación. Eso provoca el anonimato, o mejor: una obra desapercibida.

2. Pero todo lo velado alguna vez vuelve a ser descubierto. Un gran manto de implicaciones, grabadas por movimientos azarosos consigue que este sea, y no otro, el momento para recordar y regenerar desde la nada a un escritor como Couchet. Mientras digo esto, y me reconozco siguiendo las notas básicas de un tema de ese gran grupo alemán que fuera Amon Düül,
Archangels Thunderbirds. Qué cuál es el nexo entre ese tema que volvió a mí y Couchet? Ninguno. Pero tratándose Couchet de un poeta que posiciona la idea de recuerdo al nivel de un gato, huidizo, entrando y saliendo "por su propio intersticio", es que nos damos una vuelta mental por el krautrock, antes de descender a los infiernos irónicos de los textos de Couchet. Muestra, basta un botón:

II

Lo oculto
suele ofrecerse.
(Todo
cuanto está a la vista
se desplaza
con demasiada rapidez.)
Por eso,
quien pueda proveerse
de un bastón,
de una lupa
encontrará su propia
cucaracha.

3.
Más allá de este texto, que no aspira a ninguna competencia, existe en la figura de Couchet (o en el modelo, molde, etc., del cual sale el barro de escritores más bien secretos) una analítica existencial que se torna predictiva a medida que nos vamos alejando de la obra de estos autores y nos metemos de lleno a comprobar la tradición oral -barrial, en este caso-, como si esto nos diera un dato preciso de su habilidad para escribir, su talento innato, o su ineficacia formal.

II

La intelectualidad
es un pañuelo al aire,
tan ilógica como el Ático
frente a los xilófagos.
El roble habla un idioma
que no rehúye el viento,
pero la biblioteca
sí.

(El Hombre es simplemente
un estornudo.)


4.
El trabajo de Couchet construye un argumento típico por fuera de las reglas de la verosimilitud. Hay un problema, en ese sentido, de traducción del destino individual, casi siempre resuelto por la puntuación del paréntesis. Couchet utiliza ese recurso como una estructura descendente, que por lo general se encauza hasta recaer en la moraleja. No es sencillo utilizar ese atajo en un poema, pero lo que hace que eso funcione en Couchet es que sus textos no parecen seguir un patrón de influencia, sino un esquema adulterado de una fábula existencial, trabada por un armazón urbano. Está demás decir que dentro del panorama de la poesía en La Plata, J. Ramón Couchet es un escritor fuera de serie, es decir, fuera de la serie tramada por el molde de la representación, por lo tanto, es una poética que corta la serie, la desvincula de cualquier razón umbilical. Esa improcedencia de la represntación se observa con claridad en un texto de una de sus última obras, El vano justiciero (Botella al mar, 1987):

Dubitativo estuve
en la encrucijada.
Elegí el sendero
-¿el apropiado?-
La imponente mansión
abrió sus puertas

(Mi gemelo esperaba.)