domingo, 2 de enero de 2011

Eleven

Con ese número se arma un equipo de fútbol; un grupo de apóstoles adictos y sumisos; y la cifra mítica de una incrustación islámica de aviones. No nos interesa eso, salvo el número preciso de años que Olivia está entre nosotros (1-1-00). El año empieza con ella.


UNA PELÍCULA IMPROBABLE


a Oli


Aquel par de ojos verdes me hablaban,
y por eso sólo articulé un qué improbable.
Como respuesta me tomó del brazo y me metió
en un film donde niños escuchan el sonido
de unas tijeras hablando solas mientras se recortan.
Le volví a explicar que si guardaba esos folios
mojados en algún momento se pegarían, igual
que nuestra ropa, mientras soñaba con un mate
humeante. Al cabo de un siglo la humedad
enfrió los tuétanos; aquel frío de estar poniéndose
cardiaco y dichoso. Siempre creí que la estrofa suya
era la actualidad, que el mar no tenía ángulos,
y que el precio es equiparable al rescate
de ciertos herederos. Pero dentro de unos meses,
unas anguilas con sabor a limo serán lejanas
desde donde vinieron. Los que consiguen crecer
se despiden así de la ría y sin pasar por agencias
de viajes, llegan a su destino para desovar entre algas
y continuar de todos modos el ciclo.
Piense siempre en lo que sucedería si yo fuese
un marinero que encuentra a una niña
abandonada y se hace cargo de su vida,
prometiendo estar junto a ella hasta el mismo día
en que alcance la mayoría de edad. Sólo eso.

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