domingo, 2 de enero de 2011
Eleven
viernes, 19 de noviembre de 2010
Animal farm* (sobre No fábulas, de Eduardo Rezzano)
2. Decíamos que para trabajar desde esa negación, Rezzano reinventó un género necesario e introducir la pesadilla de la diferencia. Así vemos en un poema como “Canción popular” la utilización de una tonada castiza, un revuelto de cante jondo que esconde un drama que no termina de estallar, y la puesta en funcionamiento de la fórmula indestructible de los libros de Rezzano, que consiste en combinar en forma natural todo aquello que un niño puede desear con todo aquello que un niño puede temer. Ya no importa si es el hortelano o un boticario (figuras de una retórica alejada del universo rioplatense) quien grita por que se lleven lejos la miseria, donde el hijo no es reconocido y un padre lo deja abandonado. En una misma escena, este poema de No fábulas nos ofrece una visión triangulada del sacrificio, donde en un mismo texto, el escritor asume su parte en nuna lengua muerta que está por nacer. Pero para que esta mixtura extravagante resulte efectiva, Rezzano necesitó darle a esa visión una casa adulterada, algo que hiciera que esos relatos bellos pero perturbadores, comiencen con una falla de origen. Y así nacieron estas no fábulas, como el trickster enfermizo de Ted Hughes, ese bufón azabache, resentido y conformado como un Cuervo, nacido de la resaca de Poe para enfrentar con pocas armas a su creador, aunque en el caso de los textos de Rezzano lo que lo une a Hughes es la pertinacia con que esos personajes manejan un mundo, a su antojo, bajo un régimen de contradicciones. Si algo es absolutamente relevante en este libro de Eduardo Rezzano, es la simpleza con que esas contradicciones mutan desde la ternura, el relato ficcional hasta esa pequeña antropología de la disección que compone gran parte del mundo de estos poemas. Al igual que en Cuervo, de Hughes, los personajes de No fábulas creen más en la carne y en su aopetito que en la resurrección. No hay más allá en no fábulas, porque como en toda catedral, la primera piedra es la invisible. Siempre el origen es esa cosa incomprobable, diametralmente opuesta a los intereses eternos. Y estas fabulitas descentradas de Rezzano provocan el estallido del exotismo del presente, única manera en que encuentra poner en funcionamiento una propuesta universal. Si un poema debe ofrecer sólo imágenes que afecten la mente, como propone el escritor y filósofo mexicano Heriberto Yépez, entonces no fábulas responde a esa preceptiva con creces.
3. Un poema como “Aventura de un día”, cuya influencia secreta sería el poema “Intercambio cultural”, de José Emilio Pacheco, propone un absurdo que relata, en breves chsipazos metonímicos, la lógica de un tsunami. Animales y personas hinchadas, ahogadas por una repentina crecida que respondió no a fenómeno de la naturaleza, sino a la curiosidad del propio litoral marítimo. El poema intenta detectar hasta dónde soportamos la descripción de un desastre, y por eso, dota a un accidente geográfico de una condición inmanente del hombre: su capacidad de indagación. “El litoral marítimo se internó / tierra adentro en el continente // quería conocer otras lenguas / otras culturas // pero vio todo pasado por agua / como a través de una lente / de aumento// Regresó decepcionado llevándose / vacas ovejas / caballos bayos pastores y aldeanas / todos con el vientre hinchado / flotando tiesos bajo el atardecer”. Pero esa curiosidad, mata, se lleva todo, arrastra con sus imágenes el impulso que nos lleva a pensar indefectiblemente en el refrán: “la curiosidad mata al hombre”.
4. Los poemas de Rezzano, en ese sentido, son como un niño gigante, como los de Johnatan Swift, que cree jugar con un muñeco cuando lo cierto es que se divierte con un hombre de un tamaño diferente, y de pronto el muñeco sangró, se rompió, no se mueve por voluntad propia; entonces el gigante sacude
el juguete, que no responderá más, y enseguida rompe en llanto porque entiende que la diversión concluyó. Ese proceso inconsciente es la historia secreta de la desproporción, de la falta de simetría entre el deseo y la proyección de ese deseo. En otro texto, “Funeral”, Rezzano pone a su yo magnetizado por el abusrdo, a participar de su propia inhumación. Ante un cajón vacío, sólo resta acompañar a los deudos, entre una avenida de tilos y naranjos, bien platense, más aromática que un Poett. Hay un efecto de descentramiento absoluto en esa procesión que hace que el escritor se describa desde la periferia de los despojos, después de muerto, incluso por fuera de la percepción, en un trance hipnótico y desajustado de las réplicas sociales. Parece un autorretrato efímero, en medio de una descripción sin epitafio, sin descanso, sin la perturbación afiebrada de la identidad. Rezzano adhiere a esa muerte ralentizada, como el tronco hueco que cae por su propio peso, y apuesta a la tenacidad del paso del tiempo que debilita hasta los cimientos de las edificaciones más seguras. No fábulas propone que el suceso interno sea un estallido con impacto retardado, pero cuando sucede la explosión, finalmente, implosiona, y todo vuelve hacia el texto en forma de grito ahogado.5. Se puede afirmar que Eduardo Rezzano es un viajero insomne, preparado para inventariar y repartir el patrimonio de todos. En este libro su juego no es necesariamente peligroso, aunque siempre resulta enigmático, y donde la compasión es el anexo desprevenido de la perversión. En un poema como “Patito feo”, está el génesis de la forma de este texto, y que podría ser, como ya dijimos, aunque no con un protagonista exclusivo, el libro Cuervo, de Ted Hughes, pero también mantiene un parentezco con Fábulas, de Juan Gelman (sobre todo en el uso deliberado de la invención), o bien con ese texto de trascendencia proverbial que es el Noé delirante, del peruano Arturo Corcuera. La diferencia con estos textos, entre otras, es que el libro de Rezzano mantiene una escritura áspera, aunque de un rigor sutil, sinuoso, retráctil. Como los juguetes
de un creador desquiciado, los materiales con los que se compone No fábulas pertenecen a un funcionamiento sin origen patentado, pero donde puede verse la marca de una mueca en forma de bestiario, o mejor, de no bestiario, que es una manera inteligente de desmentir la fábula. Al no incluir una solución detrás del formato, Rezzano propone la ausencia de toda validez en sus poemas; porque estos textos no intentan convencernos de su propuesta, sino que la redistribuyen. Para muestra, basta aquel poema donde se juega a ese juego bastante curioso entre una ardilla y una serpiente -las dos llamadas Oligopol-, que consiste en no tocarse, porque de lo contrario el que comete infracción es muerto al instante por el otro. Son las leyes de la libre empresa, y una particular forma de incluir el perdón, donde la supuesta improductividad del logos toma cuerpo., es decir, cuando la inspiración llega a los límtes de la escritura para dar paso al sistema razonado de esa inspiración. Donde el precio de la escritura es alto pero, a diferencia de los oligopolios, proporcional a la producción.6. Finalmente, Eduardo Rezzano trabaja en este nuevo libro una renovada salida del estilo; es una de las maneras que tiene de ser él mismo, o más bien, de inventarse. Lo suyo no es un desarraigo, ni una vuelta a escenarios reconocibles. Lo de Eduardo Rezzano es una tentativa de crear un espacio temporal frente a un espacio sin tiempo, tal como le gustaba afimar a Octavio Paz. Y para eso utilizó las armas que suele desplegar cuando escribe:
morosidad, plasticidad y ambigüedad. Los dibujos extraordinarios que acompañan los textos no son parte de la obra, es la obra misma. Referirse a ellos es volver a decir las mismas palabras sobre No fábulas. Peca ha construido lo que Rezzano dispersó en un maremagnum de simbolos ambulantes, caracterizaciones antropológicas y miradas transversales sobre la psiquis. Rezzano ha conformado su propia sociología del detalle, y ese es su verdadero patrimonio. viernes, 29 de octubre de 2010
El cadáver invisible
Lo que fueron a contemplar no fue un cadáver, porque lo que buscaban era una representación de las fuerzas ocultas que cualquier pueblo guarda para sí. El féretro sin cadáver consiguió focalizar la libido cultural en el deudo, es decir, la presidenta de la Nación. Fueron por Cristina a través de Néstor. Podría tratarse de un episodio mediúmnico, esa transferencia inmediata que el peronismo consigue plasmar sin interferencias, y que las miradas más cerradas llaman "populismo". Da la impresión que asistimos a la visibilidad del modelo, del proyecto que, por lo general, nunca se hace presente porque las entelequias no se hacen presentes.
Y justamente porque no se trata de una entelequia es que el cuerpo sin cuerpo logra vehiculizar las emociones. Tal vez fuimos testigos -gente aliada al gobierno, los que no y los indiferentes- de una mayéutica, que es el arte de partear porque, como diría Octavio Armand, ese gran poeta y ensayista cubano, lo mayéutico "no condena ni encadena: ayuda a que nazcan las ideas, las libera". Y el adios a Kirchner revalidó aquello de que la política no sólo es cambiante, sino que tiene su temperatura. Aquí siempre se da una confusión colosal: "la realidad es cambiante", algo así como imponerse a ese absoluto bajo una fórmula azarosa. La realidad se construye con los actos; el poder simbólico es la contraoferta a esa realidad que termina en regateo. Y en el regateo, el poder simbólico siempre gana, porque es poco maleable, porque está alejado de la hermenéutico, y porque su condición necesaria es la progresión, es decir, la estructura metonímica a pleno. Lo que vimos es peronismo, aunque todos los actores no sean peronistas. Hablo de la mecánica, de su heterodoxia de sentido. Es cierto que siempre existen contradicciones que parecen insalvables,
pero cuando mueve contamina todo. Cada vez que sucede algún hecho de este tipo pienso en el shock post-traumático de la sociedad, y en esa frase de De Rougemont, citada por José Emilio Pacheco en un poema de Irás y no volverás (1972), donde define a una manera de amar como "la posesión por pérdida". Y esa parece ser una de las conclusiones inmediatas de la despedida de un líder como Kirchner: en la pérdida existe la pertenencia. jueves, 28 de octubre de 2010
Como una muerte de la que todos hablan
jueves, 21 de octubre de 2010
¿Qué cosa es una toma de conciencia?
2. Cualquier muerte nos llena de interrogantes, pero sobre todo disloca la capacidad de toma de posición. El pibe Ferreyra no sólo nos desacomoda, sino que vemos perturbada nuestra única virtud construida en democracia: la necesidad de pertenecer a una lucha. Cada asesinato de este tipo es un atentado al nosotros, porque nos devuelve al refugio de nuestras ideas que, por lo general, no fueron renovadas en tiempo y forma. Por eso, porque tener conciencia de lo que ocurre es un valor renovable, es que creemos que la democracia está amenazada, cuando lo que emerge de esta brutal liquidación de un chico de 23 años, es la agonía del procedimiento. El gobierno surgido en 2003 y después seguido en 2007, pueden leerse como gobiernos de transición, pero no una transición refundadora, sino un pasaje hacia los basamentos de una democracia perforada por los diagnósticos. Lo que vemos, lo que padece la familia Ferreyra [y Elsa Rodríguez, con un balazo en la cabeza], es el fin del diagnóstico. No se puede vivir auscultando la sociedad como si esta soportara mucho tiempo más un zarandeo de este tipo. Intento 2: Leer Los tigres de la memoria, de Juan Carlos Martelli.
3. Ahora le caen, como aerolitos, contra el sindicalismo. Hay que diferenciar, pero es tarde: NADIE QUIERE DIFERENCIAR. La actividad sindical está vista como una mecánica mafiosa, demoníaca, cuando debiéramos recordar que fueron justamente los trabajadores quienes rompieron el cerco del silencio en la dictadura para dar luz a la democracia que puso al frente a la UCR, después de haber colaborado con más de 300 intendentes en épocas oscuras. Por supuesto, no creo que este sindicalismo sea homologable al de los 70 y al de principio de los 80, pero demonizar con la información de superficie es ser permeable a la manipulación informativa. En este momento estoy viendo TN (por favor, no banalicemos: veo sólo un canal de noticias) y su videograf: MARCHA POR MARIANO. Ahora, el grupo Clarín está profundamente interesado en la vida de un militante de izquierda? Es una novedad que no debe pasarse por alto. Lo que no debe también pasarse por alto es qué cosa se propone en ese tipo de información, ese título que es equiparable a la muerte de cualquier chico en boliche de Los Hornos, un caso de gatillo fácil o un derrumbe minero. Ferreyra no es un caso de inseguridad, sino una resultante de una fórmula imprescindible, desde Rucci hasta acá: el odio al progresismo.
4. Lo que quiso hacer la gente del campo, del periodismo y parte del empresariado, fue traducido por la violencia de esa mafia lumpen. Siempre, una expresión de intereses necesita de su brazo armado, en forma conciente o de idiotas útiles. Cuando la sociedad cree que toma conciencia con relación a la muerte de Mariano Ferreyra (del que no conocen nada e intentan saber poco), están convencidos que este asesinato es una nueva oportunidad para reafirmar sus creencias. Nada de eso: la muerte siempre es un suceso individual; el proceso colectivo es armar una sociedad mejor, sin mezquindades ni especulaciones de baja estofa (Pino Solanas y Vilma Ripoll, en lo de Mirtha Legrand: si eso no es una derrota, cuál, entonces?).
5. Lo último: investigan el accionar de la Policía Federal en los sucesos. Ya SABEMOS qué cosa es la policía. Eso sí, -otra vez- cuidado con los idiotas útiles (Pino, Vilma, etc.), porque detrás de todo esto avalan que por PRIMERA VEZ SE REPRIMA para justificar convicciones propias (me refiero a la búsqueda de un título: "Gobierno represor"). No hay peor progresista que el que cree que le quitaron las banderas que nunca enarboló, o que cierta vez llevó adelante con la convicción de un juguete difícil de desarmar. Falso de falsedad absoluta.
jueves, 14 de octubre de 2010
Cuando la política se vuelve un conejito de Indias
sábado, 9 de octubre de 2010
Los mundos de Arno Wołica (10)
Arno Wolica interpretando un fragmento de una obra de culto de Guillermo Estévez Boero, junto al Teatro Negro de Praga. Única y última experiencia de ese tipo. Bratislava, 2005.VISITA INADECUADA
(Odwiedź nieodpowiednie)
“¿Puede vivir sólo sin imaginación?
¿No tiene nada que decirme?” El jueves
vino a hablarme Wladislaw Tadeusz
sobre un asunto de la mayor importancia
Tengo necesidad de que me humanicen
pero no a costa de un gran discurso
Y menos esa noche La idea de algunas
personas de arrancarle aplausos a una platea
invisible En nada lo aprecio y además
carece de gusto por lo clásico Anoche
lancé gases durante la hora y cuarto
que duró la peroración Más tarde brillé
en un salón de baile con tal presión
retórica que a la vez que despedía chispas
me sumaba a un desconcierto de mucamas
oculto en un hotel de sindicato Querida
amiga: después de perder trenes en todos
los empalmes posibles pude al fin verte
y pasar la noche aquí Para qué más horas
en hoteles solo Cada vez que lo preguntas
no obtengo salida conveniente
Dejemos eso para más adelante
sábado, 25 de septiembre de 2010
No asustes a los caballos
de la adivinación el sentido que el sonido de Neil Young propone a esa vida aislada por un mundo al parecer mejor que el suyo. Cierta vez, no hace mucho tiempo, se me zafó el volumen de su humilde equipo, cuando sonaba este tema. Mi abuelo vive en medio de un silencio de bosque y nieve, y por eso, él también se sobresaltó. Enseguida, casi sin apreciar el avance enloquecido de los decibeles, un grupo de caballos cruzó corriendo por el frente de su casa. Casi se despeñan en un acantilado cercano al risco que gobierna el territorio donde mi abuelo planta batatas y riega los huecos demorados de sus hortalizas. Arno, por favor, dijo Kazimierz, llevate de una vez ese disco, pero no asustes a los caballos. Pensé que se trataba de un temor especial, una suerte de dimensión privada que en ese momento me estaba siendo mostrada, por algún motivo. Pero enseguida pensé: "A quién no le asustan las tropillas, no?" Sin embargo, lo que le daba pavor a mi abuelo era que el volumen de un aparato como el suyo no tuviera control. Se mostraba más tranquilo sabiendo que podría ejercer cierta autoridad con un animal, pero jamá con un aparato electrónico. Más allá de todo esto, el volumen fue reparado y el temor disminuido. Que una gavilla de caballos asustados sean incentivados por un equipo de música que de pronto perdió el sentido, era algo excesivo para Kazimierz."
2. Y después, Arno reflexionó tras el trazo anecdótico; "Nunca supe demasiado sobre alguna cuestión específica, salvo la dirección de las palabras que escribo, cuando consigo pesarlas, creyendo que con ellas se organiza un mundo que se vacía a medida que intenta ser nombrado. Al contrario de lo que se cree, las palabras tienen un peso menor a medida que avanza la idea de que con ellas todo puede hacerse. Como los caballos asustados de lo de mi abuelo: no consiguen con su desatada carrera resignificar alguna que otra alegoría, cuyo efecto más nocivo es creer que con ello representan nuestro mundo. Sólo se manifiestan dispersos. Ya lo dijo el cazador desde las zonas estivales donde proliferan los zorros de cola recortada, para eludir la mira del que caza: 'Si quieres ir a montar en el pasto alto y verde, trata de no asustar al caballo'."
Neil Young interpretando Don't Spook the Horse, del album Hard to Find. El tema es de 1990.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Directo al infierno
Hay una veneno incondicional que se toma una sola vez, y ese momento está dado por la misma y certera pregunta improcedente: "¿Hay vida después de la mía?" Una vida completa incluye una sobreactuación fenomenal, cuya última estación será arribar al grado cero del afecto, a lo más virgen que se pueda intercambiar en un lapso brevísimo. Antes que el bebé abra los ojos y encuentre un mundo, estará de acuerdo en una sola cosa, que los padres son maravillosos, fuertes y excelentes compañeros de apertura universal. Somos el Virgilio de un Dante hecho a la medida de nuestras aspiraciones. El amor filial no es incondicional, sino consanguíneo. Se hará lo que se quiera, pero la mirada de la sangre nos desvía de nuestros sueños de corto plazo. Por eso, Moody, reflexivo, cuando camina sobre la arena fría, observa a su ex esposa e hija en su diálogo de cuerpos. Terceros, excluidos. Te amo pase lo que pase. "El reloj avanza. La brecha se expande. Ella no me amará por siempre, 'pase lo que pase'". Iré directo al infierno debido a mis esfuerzos por lograr la incondicionalidad, porque esto me acerca más a exigir una rendición que dejarme llevar por el ojo que me modela. Y así, todo lo que digo lo digo sin decir nada. El poeta peruano Jorge Eduardo Eielson pensaba algo semejante, pero lo escribió, lo hizo correr como un carretel, que olvida el concepto de madeja en la medida que el hilo sigue la pendiente. Ocurre en las familias, incluso en las mejores. El hilo no siempre se corta por lo más delgado.
The Brian Jonestown Massacre, tocando Going To Hell, del trabajo Strung Out in Heaven, de 1998.
